Luz Salgado: “¿Por qué no llaman al ministro para que saquen a Colchado?”

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Los generales de la Policía Nacional en situación de retiro, Marco Miyashiro Arashiro y Octavio Salazar Miranda, conspiraron para destituir al jefe de la División de Investigación de Alta Complejidad (DIVIAC), el coronel Harvey Colchado Huamaní, en represalia por haber participado en la detención de Keiko Fujimori y otras figuras del partido Fuerza Popular.

Mensajes por WhatsApp de la bancada fujimorista prueban que Miyashiro y Salazar prefirieron dar cumplimiento a disposiciones de la cúpula del fujimorismo encabezada por Keiko Fujimori, y le dieron la espalda a la institución que alguna vez condujeron como Directores Generales, al desatar una campaña de descrédito y de demolición en agravio no solo del coronel Harvey Colchado sino también de los efectivos que participaron en operativos anticorrupción en cumplimiento de mandatos judiciales.

En una conversación por chat entre Luz Salgado Rubianes y Octavio Salazar Miranda, se comenta sobre el caso del coronel Harvey.

Salgado escribió:

“Octavio, allí junto a Keiko está ese coronel Colchado. Imagínate, ese es del que hablaban tú y (Marco) Miyashiro”.

Salazar contestó:

«Así es, mañana te comento».

El fujimorista Ángel Neyra Olaychea intercedió para destacar el caso:

«¡Así es! ¡Y nada es casualidad!».

En su afán por desacreditar las acciones del Equipo Especial Lava Jato, que suele trabajar en sus operaciones con la DIVIAC, los fujimoristas desencadenaron una campaña para tumbarse al coronel Harvey Colchado, a quien incluso citaron en el Congreso para desprestigiarlo, humillarlo, demolerlo.

El plan era expectorar a Colchado para intentar desmontar la DIVIAC, que hasta ese momento había cumplido con exitosas misiones contra la corrupción:

“Luz (Salgado), ¿por qué no llaman al ministro del Interior (general PNP en retiro Carlos Morán Soto) y le exigen que saquen a Colchado de toda investigación respecto a Keiko? Él declaró abiertamente contra ella. Dijo que (Pedro) Chávarry es el fiscal de Fuerza Popular”, escribió un fujimorista, por el momento no identificado pero que es parte del chat naranja.

A lo que respondió Úrsula Letona: “He hablado con el DG (Director General)”, de la Policía Nacional, entonces el general José Lavalle Santa Cruz, lo que es un indicativo de que la maquinaria fujimorista estaba en pleno funcionamiento en busca de su objetivo de sacar al coronel Colchado.

“El general Miyashiro no nos perdona haber detenido a su lideresa Keiko Fujimori. Más aún trató de obstaculizar nuestras funciones al impedir con su brazo que subiera a la camioneta para trasladar a sus asesores Ana Herz de Vega y Luis Figari Mendoza, detenidos por orden judicial”, apuntó.

El general Octavio Salazar fue más lejos. A sabiendas de que no era cierto, atribuyó al coronel Harvey Colchado dirigir un equipo especial de espionaje telefónico. No importaba que no tuviera sustento, el objetivo era desacreditar a Colchado, darle de baja con mentiras. Escribió Salazar en el chat de los fujimoristas:

“Buenas noches, (la periodista) Mariela Balbi me acaba de pasar esto: (el) coronel Harvey Colchado, que investigó (a Los) Cuellos Blancos (del Puerto), hace un análisis del por qué se queda Chávarry en (la) fiscalía (de la Nación) (…) y dice que es el fiscal del partido de Keiko Fujimori. Deberían sacarlo de Constelación de inmediato, es el que dirige el chuponeo”.

El equipo Constelación depende de la Dirección Antidrogas (Dirandro) y solo interviene teléfonos por mandato judicial. El coronel Harvey no es jefe de Constelación sino de la DIVIAC.

“¿Pero quién es Octavio Salazar? Es un general que nunca hizo nada por la Policía”, afirmó Colchado.

El ministro del Interior, Carlos Morán, al conocer los chats que publica La República, señaló: “Ahora se explica por qué cada vez que como ministro me citaban al Congreso, algunos de los representantes de Fuerza Popular solicitaban, sugerían o exigían la remoción del coronel Colchado del cargo. Pedido al que nunca accedí, porque tenía la convicción de que este oficial solo estaba cumpliendo con su deber”.

Fuente: La República